Cabo San Lucas esta ubicado en el
extremo sur de la Península de baja California, donde el Océano Pacífico se une
con el Golfo de California, generando una riqueza marina y playas sin igual. Su
nombre le fue dado por los primeros españoles que pisaron estas tierras, y hoy
tras una historia marcada por periodos muy distintos, Cabo se caracteriza por
ser uno de los destinos turísticos más importantes de México y con mayor
potencial.
Antes
de la llegada de los primeros europeos, estas tierras estaban habitadas por la
tribu nómada llamada Pericúes, quienes vivían gracias a la abundante riqueza
marina, flora y caza ocasional, lo que les proporcionaba todo lo necesario para
vivir. Esta población indígena llamaba a esta zona “Yenecami”.
Hasta
antes de la llegada de las expediciones españolas, esta zona era tierra de
piratas, ya que su geografía hace de ella el escondite perfecto para piratas
cuando escapaban tras un ataque a los Galeones de Manila y/o para esconder sus
increíbles tesoros en medio de la naturaleza. Uno de los piratas más conocidos
de esta zona fue Thomas Cavendish, quien llamaba a este paradisíaco lugar
“Puerto Seguro”, en función al uso que le daba.
Actualmente
se considera como el descubridor de Cabo a Hernán Cortes, ya que en 1535 navegó
por primera vez por estas aguas (sin tocar tierra), registrando a este lugar en
los mapas españoles. Seguidamente, en 1542, Juan Rodriguez Cabrillo fue el
primer europeo en tener contacto con la tribu de los Pericúes al pisar tierra
firme en esta zona. No obstante, debido al dominio de los piratas, esta zona
permaneció sin actividad hasta finales del siglo XIX, cuando pobladores de
tierras Mexicanas cercanas empezaron a migrar a esta área para explotar y
exportar la corteza de los árboles llamados Palo Blanco (de gran demanda en ese
entonces para curtir el cuero). El crecimiento de esta actividad ayudo a
incrementar el flujo marítimo y fue hacía 1890 que el primer Faro, llamado
“Faro Falso”, fue construido por las autoridades portuarias mexicanas.